"Aunque duele su ausencia, su recuerdo ya no llega a mi acompañado de llanto" Yas Misas

Actualizado: mar 3


Hola amigos de Proyecto IRIS.

Me presento, soy Yas Misas Rojas, auxiliar de gerontología, me dedico al cuidado y bienestar de las personas adultas, sanas y no sanas.


Saludos y abrazos calurosos desde Envigado, municipio de Medellín.


A los 4 años de edad perdí a mi madre biológica, ella se llamaba Amanda con tan sólo 32 años de vida, a causa de un cáncer intrauterino, fue muy doloroso pues era apenas una niña, pero había sido testigo de su dolor y sufrimiento durante el proceso degenerativo de la enfermedad a tal punto de sentir de cierta manera un descanso por ella y por nosotros como familia.


Durante aquel duelo, no hubo ningún tipo de acompañamiento, aunque teníamos a nuestro padre, éramos varios hermanos nos tocó a cada uno elaborar el duelo como pudimos, aún recuerdo que muchas mañanas desperté y le pregunté a Dios ¿por qué se había llevado a mamá?, sin obtener una respuesta que me consolara.



En ese entonces mi hermana mayor María Fabiola, que no superaba los 15 años, tomó el papel de mamá, dos años más tarde mi padre que se llamaba Nelson fue asesinado, por grupos al margen de la ley, haciendo mucho más difícil la situación para todos, pero más para ella que debió hacerse cargo de 6 niños menores que ella y creo que no sabía, ni como.


Hace 4 meses aquella hermana también falleció debido a un cáncer de cerebro, el proceso con su enfermedad duró 17 meses, llevándose a sus escasos 54 años de edad, aunque la situación fue devastadora, de cierta manera en esos meses, tuvimos la oportunidad de ir asimilando la realidad de que en cualquier momento partía...


Sin embargo, cuando ese día llegó fue inevitable para mí sentirme agobiada, angustiada, con una inmensa tristeza, así como también llegué a cuestionar a Dios, pues sentía que ella no merecía morir así.


Me sentí vacía, y luego reflexioné que eso me pasaba porque había perdido a mi madre por segunda vez.



Hoy GRACIAS a Dios la recuerdo con alegría, trato de traer a mi mente desde mi corazón los mejores momentos compartidos…, aunque duele su ausencia, ya su recuerdo no llega a mi acompañado de llanto y esto sucedió en el momento en que entendí que no podía seguir siendo egoísta, ella ya no tenía calidad de vida.


Gracias, por de alguna manera, escucharme.

Bendiciones para todos.